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Cómo hacer para comprar en subastas la mercadería que retiene la Aduana

Parece increíble, pero la disputa política también había generado una grieta en las subastas: después de doce años, la Aduana volvió a enviar la mercadería retenida al recinto de subastas del Banco Ciudad. Son miles de objetos de que salen a remate con precios muy por debajo de los que se pueden ver en el mercado. La lista es amplia e incluye cosas como repuestos de autos, motos, equipos para practicar esgrima o buceo, televisores, ropa de marca, cerraduras, máquinas de coser, relojes, celulares, cámaras, corbatas, ruedas de patines, jarrones de cristal de Murano, detectores de humo y hasta una alfombra oriental con certificado de garantía. Todo puede ser vendido por el equipo de rematadores del banco. Y todo puede ser adquirido por cualquier vecino: solo hay que presentar un DNI y avales, en general del 30% del precio de base del lote.



En general, se trata de objetos que por los más diversos motivos quedan en la Aduana y no llegan a sus compradores iniciales. “Puede ser por muchas razones. Antes se usaba la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), y muchas veces tardaban tanto en completar los permisos y requisitos que los productos pasaban de moda y ya no los retiraban. O estaban en contravención o tenían algún tipo de problema”, explica Carlos Leiza, gerente de Banca Social y Pignoraticio del Banco Ciudad. Y cuenta que en uno de los galpones hay hasta micros de larga distancia, camiones, combis, veleros y una limousine. “Y cualquier cantidad de rollos de tela, interminables, toneladas y toneladas”, agrega.

La semana pasada, por ejemplo, salió a remate un lote con 40 pashminas de la marca norteamericana Desigual: "Pudo haber quedado en Ezeiza porque se las quitaron a alguien de una valija o porque llegó a través del correo. Lo cierto es que cuando alguien no puede justificar por qué trae 40 pashminas... ¡chau! quedan retenidas", contó María Cecilia, una de las participantes, a Clarín. En la subasta se las llevó por $ 4.000. Tiene un local de ropa en Martínez y, como se trata de una marca de moda, cree que podrá venderlas rápido. Lo mismo hizo con un lote de corbatas y otro de pulseras.

Con el catálogo impreso, dos "especialistas del gremio" siguen la subasta con mucha atención. Toman nota y no le pierden pisada a Ricardo Vitaliti, jefe del equipo de subastadores del banco con un récord en su haber: en abril subastó el Edificio del Plata en 68 millones de dólares, el valor más alto que se haya pagado en la historia de la Ciudad.

Con mucho dinamismo, Vitaliti saca a la venta objeto tras objeto. "Cuando la jornada viene con tanto ritmo, le pongo mute al teléfono y no miro ni los whatsapp, porque en dos segundos te podés perder una buena oportunidad. De paso dejame que te diga que no todos los que estamos en el negocio de los remates andamos en cosas raras ni somos mafiosos, como piensa todo el mundo", dice uno de los dos, y estalla en una carcajada. Junto a su socio, participan de este tipo de subastas y luego revenden los lotes. En general se dedican a comprar herramientas de trabajo, repuestos para autos y algunos electrónicos. Y se animan a hacer algunas recomendaciones: "Hay que tratar de chequear y prestar mucha atención a lo que se compra, porque de repente te entusiasma una cámara de fotos digital, pero hay que ver de qué año es. Puede pertenecer a un lote que lleva años en la Aduana y entonces ya es vieja", apunta.

Los remates se hacen todos los viernes (e incluso algunos jueves) y asisten unas 200 personas, aunque sólo compra la mitad. El banco cobra una comisión por las operaciones, y el dinero es destinado a la Aduana, que lo utiliza para cubrir los gastos que genera esa mercadería detenida. “Celebramos la vuelta de las subastas de la Aduana al Ciudad. Es un proceso cristalino que cuenta con el respaldo histórico del banco que nació hace más de 100 años con este tipo de remates", destaca Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco.

El catálogo incluye datos, precio base y fotos y se puede chequear on line en www.bancociudad.com.ar (en el link "Personas"), y también se publican los domingos en los clasificados de los diarios. Cualquier ciudadano mayor de edad que se acredite con su DNI puede participar. “El banco le entrega una paleta identificatoria con un número y él la levanta cada vez que hace una oferta, para que el martillero lo anote con ese número. Si compran por más de $ 50 mil por mes tienen que acreditar el origen de los fondos. Otro dato importante es que se aceptan ofertas bajo sobre para los que no quieren venir a la sala y se puede comprar con tarjeta de crédito y en cuotas”, sigue Leiza.

Con más de 30 años de experiencia en el rubro, Vitaliti admite que "las mafias que participan en las subastas existen, pero en el Banco Ciudad no operan. Todas las personas que ingresan en nuestro auditorio están registradas. Para participar de un remate no se necesita gestor ni intermediario y tenemos potestad para parar la subasta y echar del banco a quienes acosen o molesten a los participantes", explica.

Fuente: clarin.com
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